Una comisión técnica salesiana visita Haití y hace un primer balance

20 enero 2010

 

El viernes 15 de enero, tres días después del terremoto, una comisión técnica de la inspectoría de la República Dominicana ha podido entrar en Haití y Puerto Príncipe para hacer un primer escenario de la situación.
 
La visita ha sido encabezada por don Víctor Pichardo, inspector de las Antillas, que llegó a Puerto Príncipe en un helicóptero militar. El provincial, a su regreso, se ha llevado consigo a don Attilio Stra, salesiano misionero italiano, director de la comunidad de Enam, superiviente a la caída de la obra, para hacer que se recupere en un hospital de Santo Domingo. Sus heridas y lesiones no son graves.
 
Alberto Rodríguez, ecónomo inspectorial; Franklin Ortega, de la Oficina para el Desarrollo de la inspectoría de las Antillas; y dos salesianos de la comunidad de Barahona, la más próxima a Haití, Ángel Sánchez y Gabriel Almonte, han informado acerca del estado de desorientación e impotencia de la gente que ahora vive en las calles, en las plazas y los parques publicos.
 
La primera parada ha sido la comunidad “San Juan Bosco” de Enam, la obra más afectada de los salesianos de Haití. Aquí se encontraron con Wim Boksebeld y don Olibrice Zucchi Ange. “Reinaba el silencio, el dolor y la tristeza”, han afirmado los cuatro visitadores. La mayor parte de los alumnos y los enseñantes todavía están bajo los escombros. A las 16.53, hora local, cuando la tierra empezó a temblar, los alumnos de la escuela primaria se encontraban en el primer piso de una estructura de tres plantas, ahora convertidos en un cumulo de ruinas. Desgraciadamente también aquí, como en otros lugares de la ciudad, ya han aparecido episodios de saqueo, de donde se llevaron lo poco que quedaba: muebles, sillas y ordenadores que servían para las actividades didácticas.
 
También las otras obras salesianas de Puerto Príncipe se encuentran en las mismas condiciones. Los salesianos acampan en el patio y pasan la noche en los automóviles, al raso.
 
La urgencia ahora es garantizar a los salesianos de Haití un mínimo de infraestructura necesarias para acoger y asistir a las personas. Las primeras cosas necesarias son agua potable, alimentos en conserva, y alimentos para niños, porque los viveres en la ciudad escasean y lo que se encuentra está en mal estado. Se necesitan también medicinas y tiendas de campaña.
 
A su regreso, Alberto Rodríguez y Franklin Ortega han informado a la Procura de New Rochelle, gracias a una vídeoconferencia, que ha iniciado a planificar las ayudas y la distribución.
 
Gianluca Antonelli, miembro del Voluntariado Internacional para el Desarrollo (VIS), en conexión con la Procura Misionera de New Rochelle, ha prometido interesarse por la Protección Civil italiana que trabaja en la ciudad.
 
Se extiende la cadena de solidaridad de parte de las inspectorías y de la Familia salesiana, y son múltiples las iniciativas para recoger los fondos necesarios para las primeras ayudas.

 

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